Emprendedores o jóvenes funcionarios
Leyendo la “retransmisión en directo” que hace Enrique Dans del evento GlobalForum, en el que su toque mediático ha venido encarnado en el fundador de la Wikipedia, me he topado con una pregunta de Ana Patricia Botín (la misma que es hija de Emilio Botín, esposa de Severiano Ballesteros y presidenta del Banesto, por ese orden). La pregunta, dirigida a Sounitra Dutta, un profesor del INSEAD, que viene a ser una escuela de negocios mundial era “cómo hacer que los innovadores en España se sientan a gusto en las compañías cuando los jóvenes, al terminar la universidad, tienen como primera opción trabajar como funcionarios y la segunda trabajar para un banco”. Para cagarse.
Aquí se estila la cultura europea, y concretamente el modelo mediterráneo, aplicado en todos los campos. Tenemos una cultura enfocada a disfrutar de la vida con unos valores muy pobres de solidaridad, honor y admiración, como puede haber en otras culturas como la escandinava, estadounidense o japonesa. Todo el mundo quiere hacerse rico dando un pelotazo o de manera ilegal, pues son los dos únicos modelos que tenemos. ¿Cuántos ricos han triunfado a base de trabajo duro y buenas ideas? Se pueden contar con los dedos de las mandos, mientras que los golfos, especuladores, políticos, amigos-de y demás calaña que han triunfado son los famosos, los que salen en televisión y hacen ostentación y siembra de envidias de sus “logros”. Normal que la gente quiera dar el pelotazo de su vida, ya sea vendiendo coches gripados que ganando una quiniela, pues los modelos que tenemos en la sociedad lo venden así.
Hace tiempo, leí no recuerdo donde, que nada más salir de la universidad, muy pocos estudiantes montan una empresa en España. Seguro que hay gente muy buena por ahí, y que tienen ideas fantásticas, pero es el miedo a fracasar lo que echa para atrás. Pensándolo fríamente, si se monta una empresa por una idea que se considera buena, como mucho van a perderse 30000 euros (siendo realistas), cantidad que se despilfarra a diario en hipotecas astronómicas, vicios absurdos y de mil maneras. Pero nadie se arriesga (yo el primero) por ese mismo miedo al fracaso, mientras que en otras culturas, como por ejemplo la estadounidense, una persona que haya montado de la nada una empresa por una idea que consideraba brillante y haya fracasado, está bien aceptada socialmente al haber puesto su empeño y coraje en luchar por su idea. Aquí es un parias.
Si no se cambia la mentalidad, empezando por el analfabetismo de una sociedad que hace escasos 30 años acababa de salir de casi medio siglo de aislamiento social, político y tecnológico, y donde los modelos que se propugnan a seguir son nuestros representantes en el parlamento, unido a una oligarquía empresarial surgida de la total oscuridad, señora Botín, creo que los jóvenes seguirán prefiriendo llegar a fin de mes con 900 euros al salir de la universidad que intentar llevar adelante sus ideas.
BSO: Rage Against the Machine – “Testify”



